lunes, 14 de agosto de 2017

10 Sensuales y Femeninas. Ladies in boots. Los 60's (1963 - 1967)


Honor Blackman como Cathy Gale


   Creo que este mes de agosto es el momento justo para hacer una breve pausa en la historia de la bota femenina fetish, una historia que he desarrollado en mi blog a lo largo del 2017 y que hasta ahora se relaciona con tres nombres estelares: André Courrèges, Yves St Laurent y Beth Levine. Cada uno de estos genios del diseño tiene su correspondiente entrada y la puedes seguir con el link correspondiente. Hoy quiero ilustrar lo dicho en aquellas columnas con estos diez videos protagonizados por algunas de las más bellas y famosas actrices de los años sesenta luciendo las botas típicas de la época.

   Promediando los sesenta, la bota femenina ya era definitivamente un ícono fashion y estaba asociada a un concepto de elegancia muy diferente al de años anteriores. Aquella era una concepción nueva de la moda, que reflejaba las libertades y la independencia sexual de las mujeres. Pero al mismo tiempo, las botas continuaban asociadas a su pasado prostibulario; un accesorio básico para cumplir fantasías sadomasoquistas y de cambio de roles. Ambos aspectos se entremezclaban en una interesante combinación que se acentuaría en los años siguientes, cuando las botas alcanzaron el status de calzado ideal para las prostitutas callejeras, las strippers y para toda mujer que deseara resaltar su atractivo sexual.

   Las más célebres escenas boteras en cine y televisión corresponden a los años 1968 y 1969. Pero en estas diez seleccionadas del período 1963 - 1967, ya se aprecia muy bien de que iba la nueva moda fetichista de las chicas dominantes y aventureras calzando botas. Estas son 10 Sensuales y Femeninas. Ladies in Boots. Los 60's (1963 - 1967).



Mónica Vitti como Modesty Blaise


Nancy Sinatra



Puesto 10.  Ingrid Anthofer. Life at the top (1965).

Una stripper bautizada Stormy Trooper apela a una gran fórmula para atraer todas las miradas: actitud de dominatriz, parafernalia nazi, botas altas de cuero y un látigo. Ingrid Anthofer era una bailarina con cierto predicamento en el cabaretero Soho londinense de los años sesenta y participó en algunas películas con importantes figuras inglesas de la época, como en ésta, junto a Laurence Harvey y Honor Blackman. 





Puesto 9. Catherine Spaak. L' uomo dei cinque balloni  (1965).

Sumisa adoración de botas por parte de Marcello Mastroianni hacia Catherine Spaak. Marcello la ayuda amorosamente a quitarse las brillantes botas thighhighs y no duda en adorarla y besarle los pies.






Puesto 8. Sofia Loren. Arabesque. (1966).

Otra recordada escena de foot fetish disimulada en medio de una trama de espionaje en Medio Oriente. Alan Badel se derrite entre la colección de zapatos de Sofía Loren pero ella termina eligiendo un par de botas blancas.






Puesto 7. Ann Margret. El profeta (1968).

Vittorio Gassman es un ermitaño anacoreta que lleva años aislado en las montañas de Italia hasta que es obligado a volver a Roma, donde conoce a una bella pelirroja de estilo hippy que gusta de andar en moto con botas negras y un  minivestido muy corto. La película es de 1968 pero las botas de Ann son clásicas de los años 1963 - 1966. Una escena siempre recordada por los fans de las chicas motoqueras.





Puesto 6. Elizabeth Taylor. Reflections in a golden eye. (1967).

Durante décadas, el cine sólo permitió botas en las mujeres cuando asumían roles masculinos o montando caballos. Así es que no podía faltar en este topten una escena de una lady en botas de montar. Dirigida por John Huston y ambientada en un cuartel militar del sur de los Estados Unidos, Reflection in a golden eye refleja con sutileza pero sin ocultamientos los deseos homosexuales de un militar de alta graduación (Marlon Brando) y el sadismo femenino de su adúltera esposa Leonora (Elizabeth Taylor), que no conforme con engañarlo con otros oficiales, lo humilla constantemente por su falta de atenciones sexuales hacia ella. La pasión de Leonora por los caballos y su look de amazona (pantalones ajustados, fusta y botas de montar) en un ambiente machista y conservador, le otorga una fuerte simbología fetichista a su propio carácter sádico y dominante.





Puesto 5. Mónica Vitti. Modesty Blaise (1966).

Una comedia británica de espías al estilo de James Bond, basada en el personaje de comic Modesty Blaise. Al igual que Bond, la historia original es inglesa y fue creada en 1963 por Peter O'Donell y el dibujante Jim Holdaway. Esta fue la primera de las tres películas que se hicieron sobre Modesty y fue la que lanzó al mercado angloparlante a la bella italiana Mónica Vitti, esta vez con un catsuit ajustado al estilo Gatúbela y botas de cuero negras.




Puesto 4. Honor Blackman. The Avengers (1963 - 1964).

The Avengers fue la gran sensación de la TV inglesa de la década del sesenta. El protagonista es Mr Steed (Patrick McNee), un gentleman egresado de Eton, impecablemente trajeado en Savile Row, con sombrero bowler y paraguas, que se mueve por Londres resolviendo toda clase de misterios. Pero en lugar de tener a su lado una bella asistente pasiva como marcaba la norma, él se inclina ante el poder y la inteligencia de su coequiper femenina; una mujer que rompe con todas las reglas de lo que hasta entonces se entendía como femineidad. Honor Blackman, nacida en 1925, estaba cercana a los cuarenta años cuando interpretó a Cathy Gale, la experta en artes marciales, cuya característica era vestir kinky black leather outfits; catsuits, trajes y botas de cuero diseñados por Michael Wittaker y Frederick Starke, siempre sospechados de haberse inspirado en los diseños de AtomAge. En Francia, la serie fue conocida como Chapeau Melon et Bottes de cuir, una excelente síntesis de la sensación provocada por el look fetish de Cathy en contraposición con el estilo tan clásicamente british del inolvidable Mr Steed. En palabras de Brian Clemens, productor de la serie: Cathy was the first really emancipated feminist and I'm quite proud that we did it first.






Puesto 3. Diana Rigg. The Avengers. A touch of Brimstone (1966).

Para 1964, Honor Blackman estaba filmando Goldfinger junto a Sean Connery como la nueva villana Bond y su lugar junto a Mr Steed en The Avengers quedaba vacante. Su sucesora sería la pionera Femdom Diana Rigg. Ayudada por la penetración de la serie en el mercado televisivo norteamericano a partir de 1965, la excepcional química entre Mr Steed y Emma Peel construyó un arquetipo inoxidable de los años sesenta, en donde el estilo classic british de él contrastaba a la perfección con la modernidad feminista de ella, con sus botas, catsuits y minifaldas inspiradas en los diseños de Mary Quant y André Courrèges. A touch of Brimstone es uno de los episodios más famosos de la serie. Emma logra infiltrarse en una delictiva red que organiza orgías SM donde es presentada como The Queen of Sin y exhibe explícitamente toda la parafernalia fetichista de botas, guantes y collar.    






Puesto 2. Nancy Sinatra. These boots are made for walkin' (1966).

These boots are made for walkin´ and that's just what they'll do, and one of these days these boots are gonna walk all over you. Este es el estribillo de la canción que en 1966 alcanzó el tope de los charts tanto en USA como en UK y que sigue siendo considerada el gran disparador para la consideración de la bota femenina como arma de seducción y poder al alcance de todas las mujeres. La historia completa de la canción y de las botas de Beth Levine fue posteada en esta columna. 

El segundo video es el dúo de Nancy con Elvis Presley en There ain't nothing but a song, correspondiente al album de Elvis Speedway, de 1968. Nancy baila junto a Elvis con su clásico minivestido blanco y calzando las botas que hicieron famosos a los diseños de Beth Levine. Un look lleno de  gracia y sensualidad, digno de seducir a un Rey. 









Puesto 1. Brigitte Bardot. Harley Davidson (1967).

No se puede hablar de botas en la década del '60 sin hacer referencia a Brigitte. Harley Davidson se publicó en 1967, primero como single, y luego como parte del album Brigitte Bardot Show. En ésta y en otras canciones que compuso para ella, Serge Gainsbourg supo como sacar partido de la fuerte imagen que Brigitte irradiaba pero sin exigirle demasiado vocalmente. Ella se monta en la Harley con las botas altas y el minivestido de cuero mientras susurra un recitado sensual que se inicia con... No me importa nada si voy montada en una Harley Davidson...

Para la misma época pero del otro lado del Canal, otra bella rubia, Marianne Faithfull, llevaba en Girl on the motorcycle la combinación chica vestida de cuero en la moto a su máxima expresión. Pero mientras el film de Marianne es poco conocido y permanece como una película de culto para cinéfilos de la época, la tapa del single que la muestra a BB en la Harley sigue siendo uno de los posters más vendidos de todos los tiempos.











martes, 8 de agosto de 2017

Océano Femdom








   Lo observo en la orilla, transpirando, jadeante. Para el típico militante del BDSM, no es más que un pajero, con su boca siempre babeando y anhelando mis aguas. Se nota que tiene miedo o quizás inquietud, pero no porque sienta temor de mi sadismo. Lo que en realidad teme son las opiniones despectivas nacidas de sus cavernícolas inseguridades terrestres. Nació como aquel machito al que le inculcaron ser un mujeriego pirata de los mares pero ahora le han crecido escamas de incertidumbre y ardor. Cuanto más se aleja de mi femenino Océano, más experimenta su necesidad de ahogarse en Mí. En cambio, cuando flota entre mis olas, se aferra plácidamente a la vida y sólo desea sumergirse en el Femdom vital, buscando conocer otra vez Mi lecho submarino donde la vida no es una cuestión de supervivencia sino de superdeseo.

   No lo juzgo como algunas mujeres suelen hacerlo. Tampoco lo anulo, como los machistas dicen que hago. No me interesa su fidelidad; tengo demasiadas criaturas marinas rebosantes de vida en mi seno como para angustiarme por un.... un..... ah, sí!, él es un sumiso. Yo soy el Océano Femdom y por eso entiendo que desde que él se sumergió en mis vastas profundidades por primera vez, se le viene haciendo cada vez más difícil el poder volver a la tierra firme con la misma seguridad que antes. Algún que otro día lo veo encabronado contra mí, vagando sin rumbo por la orilla, acusándome de abusadora y egoísta. Sádica Infinita! le oí balbucear una vez, protestando contra Mí, lagrimeando en la arena. 

   El me dibuja en su mente como Sirena y como Nereida. Me idolatra y me odia a la vez cuando me recuerda, mientras chapotea sin futuro en las lagunas de aguas estancadas de las chicas grises y asexuadas. El sabe que yo soy y seré por siempre el Océano Fetiche y es en ese flujo marino en donde él se quiere ahogar y flotar a la vez mientras me grita, Maldita seas, despiadada de los siete mares! pero nadie lo oye ni lo entiende. 

   Nunca se conformó con fornicarme en la playa. El quiere llegar mucho más allá, a los abismos de mis profundidades, donde sabe que reside mi esencia femenina. Busca un caracol y se lo lleva al oído, anhelando escuchar mi sonido de mar profundo que lo atrae como el canto de mis sirenas. Mi voz llega directo a sus genitales. No sabe nadar muy bien o no debe querer nadar para salir de mis olas. Quiere estar siempre en el fondo bajo mi furia y mi calma, mi sado y mis corrientes azotadoras. Confieso que hay noches en que con él me divierto a marejadas. Bendito seas, esclavo!

   Atraigo  vientos de Sodoma y Gomorra y lo trastorno con el oleaje. Se ahoga y yo no lo salvo, lo hundo más abajo. Patalea y lo pateo con mis tacones tridentes. Manotea y lo manoseo desde abajo con mis uñas desgarradoras. Me entretengo a veces transformándolo en una sirenita sumisa, para mi propia diversión y para escarnio de los demás piratas. Cuando me susurra que ya no puede más, que está por explotar, le pèrmito inseminarme. Aletea, grita un poco, nadie lo oye y enseguida se queda flotando, inerme y sin resistencia. Su semen derramado apenas si me genera un poco más de espuma, que alimenta mis dominios infinitos.







martes, 1 de agosto de 2017

Candy Darling


   La vida de Candy Darling fue un tributo al encanto de la femineidad que una hechicera lanzó sobre ella, el mismo que esparciría más adelante en otros. Candy Darling tenía la clave para eclipsar todo a su alrededor; en el escenario, en el cine y en el teatro de la vida. Tal vez fue su cabello rubio dorado y ondulante y, como la mujer debajo de él, casi incandescente; o tal vez eran sus ojos, alguna chispa interior que brillaba hacia el exterior, a la vez descarada y delicada, salvaje y frágil.

   Capaz de encarnar un espectro impresionante de sí misma, era una enciclopedia de los arquetipos femeninos. Como resultado, cada una de sus palabras y gestos fueron un tributo a las damas en cuya imagen se construyó. Habitaba en Candy la mujer fatal, la reina del sur, la damisela en apuros, la vestida, la doncella, la coqueta, la vampiresa, la dama y el vagabundo. A diferencia de muchas mujeres hermosas, sin embargo, ella no había nacido mujer.

   La superestrella transexual de Andy Warhol llegó al mundo en 1944 como James L. Slattery (aunque la fecha ha sido impugnada) y lo dejó (a consecuencia de un tratamiento hormonal que le produjo un cáncer) como Candy Darling en 1974. La carrera de actriz de Candy incluye Klute de Alan J. Pakula (1971) con Jane Fonda y un par de películas de Warhol; Flesh (1968) y Women In Revolt (1971) pero su propia vida fue su mayor obra maestra. Candy Darling fue al mismo tiempo una obra de arte y la artista que ella misma creó. 

   La gente puede tolerar la ambigüedad en el arte, pero no en los seres humanos. Como resultado, Candy Darling les dio su respuesta: mujer, no hombre; mujer, no hombre travesti, y no cualquier mujer: una Marilyn Monroe maldita con un pene secreto.
  

Caroline Hagood.


Enero



Febrero



Marzo



Abril



Mayo



Junio



Julio



Agosto



Septiembre



Octubre



Noviembre



Diciembre


Fuente: http://www.operamundi-magazine.com/2012/10/candy-darling-la-musa-transgenero-de-andy-warhol.html

viernes, 21 de julio de 2017

Dama dominante, caballero esclavo








   Una reflexión sobre la pareja Femdom en la semana del 24/7

  Una relación de pareja caracterizada por la dominación femenina se inicia cuando una de las partes, al encontrar a la otra, frota la lámpara y el poder erótico de la mujer se revela en todo su esplendor, para placer y goce de ambos. Gran parte de las cuestiones que suelen discutirse en los ámbitos de debate tienen que ver en como alcanzar ese encuentro mágico.

   Cómo despertar a la dominatriz escondida?

   Cual de todos los candidatos a caballero sumiso debe ser el elegido?

   Mi amiga Bluevelvet solía decir que la primera condición que ella ponía como Ama para aceptar una conversación con un esclavo en potencia era que ese aspirante al menos haya asistido a algún evento o fiesta de BDSM. Es decir, ella no aceptaba conversar con alguien que no se hubiera atrevido a salir de atrás de un teclado. Bluevelvet exige que ese potencial esclavo deberá comenzar por sacrificar algo de su comodidad en aras de su deseo.

   Si las mujeres dominantes aplicarámos ese principio bluevelvetiano, desaparecerían al menos el cincuenta por ciento de los candidatos a sumiso que saturan con sus demandas y fantasías los sitios de Internet dedicados a la dominación femenina. Son esos mismos candidatos a sumiso que aprovechan la tecnología para abrir pantallas y mensajes solicitando que les concedamos tiempo y escuchemos sus demandas.

   Esta reflexión me conduce a afirmar que una relación de dominación femenina no sólo es cuestión de estadística y probabilidad sino de apostar fuerte a esa posibilidad. Si de verdad querés ser sometido por una guerrera amazona, no me aburras con tu cobardía holgazana. Recordá y practicá los antiguos y románticos rituales de cortejo y tratanos a las mujeres como merecemos ser tratadas. Proponete mejorar. Nosotras no somos de las que juntamos lo que sobra. Nosotras exigimos lo mejor. Porque somos capaces de hacer arder fogatas y hogueras de pasiones, no aceptamos que nos vengas hecho cenizas desde el principio. O ponés sobre la mesa lo mejor que tengas o conformate con tu fantasía de celular o notebook.  

   El esclavo no sólo es el que busca ser sometido. Es el que desea ser encontrado. Las cazadoras somos Nosotras. Las que demandamos somos Nosotras. El varón sumiso debe mostrarse disponible a ser cazado, ofreciendo su mejor libra de carne y sangre y no proponiendo sus ridículos set lists de exigencias y prohibiciones. No soportamos al que se ofrece desde una lista de demandas buscando una mano femenina que le haga lo que él quiere. Somos cazadoras, no carroñeras de lo descartable.

    Aunque no lo creas, lo más importante es lo que sucede después del momento mágico. Después que Ella te acepta a su lado. Porque si fuiste capaz de alcanzar un sitial a los pies de una Venus y Ella te hizo un lugar en su calabozo Femdom, ahora empieza tu camino en donde deberás a cada paso ser digno de Su confianza. No contamines el calabozo con conductas deshonrosas. Si una Dómina te pone su collar, no es porque no había otro disponible sino porque vos te lo ganaste demostrando tu valía como su erótico perro humano. Demostraste ser un caballero capaz de arriesgarse por sostener un gusto sexual tan valiente como elitista y por privilegiar a la mujer más allá del mandato machirulo tan habitual en tus congéneres. 

   El sumiso elegido no es un afortunado que tuvo suerte en la vida cuando conoció a su Dama. Es alguien que supo y sabe poner a la Dama en primer lugar y sacrificar mucho de su comodidad por el goce de Ella. Nunca olvides que antes que Amas y esclavos, somos Damas y caballeros. 


   El esclavo que luce mi collar, lo lleva para facilitarme y alegrarme la vida, no para aburrirme con lamentos. No tomo a un esclavo para que me amargue la vida, sino para que ponga sonrisas en mi cara con su esfuerzo y con el orgullo que ha de conseguir que sienta de poseerlo.
Cruel Dama




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